Amor vs dependencia afectiva

En nuestra sociedad, el amor desmedido nunca se ha visto mal. Siempre se ha visto como algo muy bonito y positivo. Pero igual que en un trastorno bipolar las fases de manía no son buenos síntomas, una sensación de enamoramiento en la que perdemos el control y comenzamos a necesitar más que querer estar con esa persona debería ser como mínimo una conducta cuestionable. Y es que la dependencia afectiva tarde o temprano genera sufrimiento y estados depresivos.

El amor sano

Debemos entender el amor como una experiencia alegre, plena y saludable. Estar enamorado o tener pareja no significa depender de esa persona para estar tranquilo y feliz. Ser autónomo y seguir realizando actividades que nos produzcan placer al margen de nuestra pareja puede proporcionarnos unas relaciones mucho más saludables: basadas en el respeto, la confianza y la libertad.

Cómo prevenir la dependencia afectiva

Todos nos hemos visto envueltos alguna vez en una situación de apego afectivo o codependencia en mayor o menor medida ¿Qué podemos hacer para prevenir estas situaciones?

  • Mejorar nuestra autoeficacia.

La autoeficacia es la capacidad de confiar en uno mismo para lograr un resultado esperado. Una autoeficacia sana te permitirá enfrentar los retos de la vida diaria de manera competente. Está directamente relacionada con la salud. Ojo, un exceso de confianza no es sano, puesto que podría llevarnos a tomar decisiones incorrectas o perjudiciales: Últimamente están muy de moda las frases positivas. Hay que tener cuidado con las que nos dan a entender que siempre hay que estar feliz y alegre, que en la vida no hay problemas y si sufres es porque quieres.

  • Mejorar nuestra autoestima.

La autoestima, de manera breve, se podría definir como la forma en la que nos definimos a nosotros mismos. Una autoestima sana correspondería a cómo somos realmente nosotros. Si, por el contrario, nos infravaloramos (autoestima baja) o nos sobrevaloramos (autoestima alta), esta dejaría de ser sana.

Una autoestima baja conllevará sentirnos inferiores a nuestros iguales, y se podrían dar situaciones como la de conformarse con lo mínimo para tener pareja, tolerar maltratos o faltas de respeto y de libertad.

Una autoestima demasiado alta puede desencadenar sentimientos de superioridad, poca tolerancia frente a las adversidades, impaciencia y la creencia de que siempre se tiene la razón.

  • Mejorar el autorespeto.

El autorespeto consiste en tratarse a uno mismo de la mejor forma posible considerándose merecedor de felicidad. Si tenemos autorespeto, entenderemos que nuestras necesidades deben ser cubiertas del mismo modo que intentamos cubrir las de nuestros seres queridos.

  • Amar sin apegos. 

Amar sin necesitar, sin perder la identidad ni las ganas de seguir haciendo actividades por nuestra cuenta. Y por supuesto sin condiciones ni obligaciones.

Para acabar…

Termino este artículo con una frase de Hermann Hesse:

“Él había amado y se había encontrado a sí mismo. La mayoría, en cambio, aman para perderse”.