La manera en que nos vemos a nosotros mismos es un factor determinante para nuestra felicidad, de tal manera que una evaluación propia negativa puede provocar la aparición de trastornos psicológicos de tipo depresivo, ansioso, de regulación emocional, de adaptación, problemas de pareja, etc.

Así pues, la autoestima es un elemento fundamental en nuestro bienestar, por ello quiero explicarte en qué se basa la autoestima y qué podemos hacer para mejorarla.

Bases de la autoestima

La autoestima es una autoevaluación que nos hacemos respecto a cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo creemos que nos ven los demás. Esta autoevaluación comenzamos a hacerla desde pequeños, y según como sea la relación con nuestro entorno directo (las muestras de afecto, los halagos, las críticas, las recompensas, los castigos, los miedos, los placeres, el amor, el rechazo…), se formará la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Si de pequeño no has tenido muestras de cariño, puede que ahora no te consideres merecedor o merecedora de cariño. Si por lo contrario han habido muestras de afecto y cariño, entenderás que igual que los demás tú también eres merecedor de afecto.

Cómo te defines actualmente a ti mismo es el resultado de las respuestas que has obtenido del entorno en el que te has desarrollado. Si estas han sido mayoritariamente satisfactorias, normalmente tendrás una autoestima sana, si por el contrario han sido respuestas negativas o devaluadoras, tendrás una baja autoestima.

Señales de baja autoestima

Una autoestima baja nos limitará las aspiraciones y capacidad de logro, y quizá lo más importante, nos hará afrontar los problemas erróneamente, o directamente evitar afrontarlos.

Tienes una autoestima baja si:

  • No aceptas críticas de los demás
  • Evitas enfrentarte a los problemas
  • No eres capaz de decir “no” o de dar tu opinión sincera por miedo a desagradar
  • Crees que tienes que hacerlo todo perfecto, o de lo contrario te sientes estúpido o inútil
  • Tiendes a verlo todo de manera negativa
  • No das el paso por no estar seguro de poder conseguirlo

Una autoestima sana

Tener una autoestima sana no significa tener la autoestima por las nubes. Si una persona no reconoce nunca que se equivoca, difícilmente podrá aprender de sus errores, o si una persona se cree superior a los demás, generará problablemente valores antisociales y carecerá de empatía.

Tienes una autoestima sana si:

  • Te aceptas a ti mismo
  • Te ves competente
  • Aceptas tus logros (y tus fracasos)
  • Tienes disposición a afrontar nuevos desafíos
  • Crees en tus aptitudes para conseguir las metas que te propongas
  • Reconoces cuando has fallado y aceptas no tener la razón o estar equivocado
  • Reconoces diferencias en talentos específicos, pero te consideras igual (ni mejor ni peor) que el resto de personas
  • Eres capaz de disfrutar de actividades que realizas sin compañía

Qué hacer para mejorar tu autoestima

A continuación tienes 5 claves para empezar a mejorar tu autoestima:

1. Cuestiónate las creencias negativas que tienes de ti mismo

Como hemos visto más arriba, tu autoestima dependerá de las creencias que tengas de ti mismo. No es fácil cambiar estas creencias, pero si las observas con detenimiento o las registras, quizás puedas evaluarlas y determinar si corresponden a la realidad o son distorsionadas.

2. Acéptate como eres

Muchos problemas de autoestima y otros trastornos psicológicos como la ansiedad se originan por la evitación de un problema o de una realidad. Aceptar que hay sentimientos agradables y desagradables, y que ambos son necesarios y forman parte de nuestra vida es fundamental para comenzar a conocerte mejor y aceptar tanto los aspectos positivos como negativos de ti mismo y del entorno.

3. Acepta la incertidumbre

Nunca vas a tener la certeza al 100% de que vas a conseguir tu propósito, de hecho evaluar la probabilidad de éxito es fundamental para no implicarte en proyectos u objetivos irrealistas o imposibles, pero hay que saber vivir con la incertidumbre. No podemos controlar ni saber todo.

4. Respétate a ti mismo

Respetarte a ti mismo es darle importancia a tus necesidades, a tus valores y a tus placeres. Esto no es ser egoísta. Si no te consideras merecedor de respeto no lo esperarás de otras personas. Actúa acorde a tus valores y no por agradar a los demás.

5. Sigue tus objetivos

Tener un propósito es innato en nuestra especie. Estamos hechos para fijarnos objetivos y luchar por ellos. Cuando carecemos de ellos se originan la gran mayoría de los problemas emocionales que se padecen actualmente. Por este motivo, tener metas tanto a corto como a largo plazo va a favorecer nuestro crecimiento personal.

 

En mi artículo sobre la dependencia afectiva hablo sobre la autoestima como aspecto fundamental para no caer en apegos afectivos. Pincha en este enlace si quieres ir al artículo.

Espero que hayas disfrutado de este artículo y que te haya servido de ayuda.

Eduardo Bertomeu

Psicólogo

Fuentes consultadas:

Crocker, J., & Major, B. (1989). Social stigma and self-esteem: The self-protective properties of stigma. Psychological review96(4), 608.

Branden, N. (1995). Los seis pilares de la autoestima. Paidós.