En una sociedad cada vez más exigente, los problemas emocionales van haciéndose cada vez más evidentes y puede resultarnos muy difícil superar estas situaciones. Con motivo de esta necesidad surge la inteligencia emocional, un tipo de inteligencia con la cual podemos estar mejor preparados para afrontar estos problemas.

En este artículo voy a hablarte sobre la inteligencia emocional y qué puedes hacer para reconocer y canalizar hábilmente tus emociones.

Inteligencia emocional: ¿qué es?

Hasta hace unos años, el indicador principal de inteligencia utilizado por médicos, psicólogos y docentes era el coeficiente intelectual (CI), el cual se creía que reflejaba la inteligencia general de una persona. Más adelante se dieron cuenta de que la complejidad del cerebro no podía resumirse en un sólo tipo de inteligencia y aparecieron múltiples teorías y aportaciones sobre diferentes tipos de inteligencia, entre ellas la inteligencia emocional (IE).

Definición de inteligencia emocional

La inteligencia emocional puede definirse como la capacidad que tiene una persona de canalizar, gestionar y expresar las emociones que experimenta de una manera sana, y entender correctamente la de los demás. Afecta por lo tanto directamente a nuestra calidad de vida, a nuestras relaciones familiares, afectivas y sociales, y al desempeño de nuestra profesión.

Principales aportaciones

Las principales aportaciones en este campo son la teoría de las inteligencias múltiples de Hovard Garner y los trabajos de Carl RogersLeslie S. Greenberg Daniel Goleman. En este artículo me voy a ceñir a numerar y describir los pasos para conseguir que experimentes hábilmente tus emociones. Si quieres profundizar sobre este tema, puedes empezar con cualquiera de los autores que he mencionado anteriormente. Puedes preguntarme comentando más abajo por la bibliografía en concreto de estos, estaré encantado de responderte.

5 pasos para mejorar la inteligencia emocional y experimentar hábilmente tus emociones

El objetivo de experimentar hábilmente nuestras emociones y por tanto desarrollar nuestra inteligencia emocional, es el de estar mejor preparados para la resolución de los problemas de la vida y obtener una mejor calidad de vida. A continuación, te voy a describir los pasos que en mi opinión debes seguir para alcanzar esta meta.

1. Accede a tus emociones

Por muy desagradable que sea, una emoción no te va a abandonar hasta que no la afrontes y la superes.

Hoy en día está mal visto estar triste, decepcionado, melancólico o celoso. Todo lo que no sea sonreír o estar feliz en todo momento lo entendemos como algo insano y a evitar a toda costa. No te voy a decir que tu objetivo sea sentirte así, o que te recrees en el sufrimiento, pero éstas son emociones necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso, al igual que otras emociones como la alegría, la pasión o el cariño.

Una gran mayoría de libros de autoayuda que encontrarás te dirán lo contrario: que sufre el que quiere y que los problemas no existen, sino que te los inventas tú. Si bien es cierto que no se consigue nada viendo problemas donde no los hay, hay que tener cuidado con la lectura de estos textos, puesto que algunos están escritos sin respaldo teórico o científico que lo sustente. Te animo a que leas lo que quieras, pero con criterio: sin darlo todo por verídico.

La tristeza es una emoción negativa, pero a su vez sana: no debemos evitarla. Esta emoción nos quiere decir algo; pensar sobre una pérdida, adaptarse a un cambio, echar de menos a alguien que es importante para nosotros. Sólo sintiendo la emoción podrás procesar toda la información y superar ese momento.

No hay que confundir la tristeza con la depresión. La depresión no es un estado emocional sino un trastorno psicológico que debe ser tratado psicológicamente y/o psiquiátricamente.

2. Permítete sentir esas emociones

Da la bienvenida a ese sentimiento, no lo evalúes de manera negativa, acéptalo. De esta manera estarás dándote una oportunidad para obtener más información sobre aquello que te pasa y lo que es importante para tu bienestar: que quiero cambiar en mi vida, quién es importante para mí, quién no me conviene, etc.

Cuando bloqueas una emoción, te sientes obstaculizado sin poder seguir adelante o pasar página. Si eres capaz de reconocer esa emoción podrás darle significado, encontrarle un sentido y trabajar para superarla.

3. Ponle nombre a ese sentimiento

Trata de describir tus emociones con palabras. Poner nombre a esa emoción es el primer paso para gestionarla: si eres capaz de expresar con palabras tu estado emocional es más probable que te des cuenta de si esa emoción es irracional o no, para poder afrontarla adecuadamente.

Si quieres saber más acerca de la gestión de las emociones, accede a este artículo donde encontrarás más información al respecto.

4. Evalúa tu sentimiento

Si tienes pensamientos destructivos o irracionales de tipo “me merezco estar así” o “no valgo para nada”, probablemente se trate de un estado emocional no saludable. Para salir de este estado, lo primero que tienes que hacer es cuestionar esos pensamientos asociados al estado emocional: de esta manera podrás darte cuenta si son desproporcionados respecto a lo que ha ocurrido, o extremadamente hostiles.

Si, por el contrario, tienes pensamientos de tipo “echo de menos a esta persona”, “estoy muy triste por la pérdida” o “me hubiese gustado que hubiésemos acabado de otra manera”, puede tratarse de un estado emocional negativo, pero saludable. En este caso lo que debes hacer es seguirlo, escucharlo, e identificar que te está diciendo.

5. Identifica lo que necesitas

Trata de identificar tus necesidades no satisfechas: si estás enfadado/a, preocupado/a, celoso/a y exprésalas y pregúntate qué puedes hacer para conseguirlas.

Las emociones nos revelan necesidades, que gracias a la razón podemos solventarlas. Todo esto es un proceso más emocional que intelectual: estarás tratando de cubrir las necesidades que tu emoción te ha mostrado.

 

En definitiva, la inteligencia emocional nos ayuda a conocernos mejor y a comprender nuestro estado de ánimo, para así poder resolver de manera más eficaz nuestros problemas. Desarrollando este tipo de inteligencia mejorará también la relación con los demás, el desarrollo profesional y por supuesto tus relaciones afectivas.

Los problemas afectivos son uno de los principales motivos de consulta de mis pacientes. Si quieres información sobre las terapias de adultos que realizo en mi consulta, estaré encantado de atenderte.

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Eduardo Bertomeu

Psicólogo